Estudiantes el salvadoreñas se adaptan a nuestra cultura

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La falta de diversidad fue la primera impresión de que Nicole Ramos y Daniela Cabrales tuvieron del Condado de Marín y de Redwood High School. Estaban adentrándose en la cultura de Marín este verano pasado después de mudarse a California desde El Salvador, y según Ramos, encontraron que no era fácil amoldarse porque son hispanas, en lugar de ser blancas. Sin embargo, sienten que han creado un lugar , por sí mismas, juntas, y con éxito entre sus compañeros en Redwood.

Cabrales y Ramos, estudiantes de tercer año, dejaron su hogar, a sus amigos y la madre de Cabrales en San Salvador, El Salvador para vivir con la madre y el padrastro de Ramos en Belvedere, California.

Ambas han sido ciudadanas de los Estados Unidos por toda o casi toda sus vidas. Ramos naciό en Martinez, California, pero ella y su familia se mudaron a El Salvador pronto después de su nacimiento. Y aunque Cabrales nunca había visitado los Estados Unidos antes de su mudanza reciente aquí, su padre obtuvo la ciudadanía de los Estados Unidos cuando ella era joven.

Ramos y Cabrales quisieron mudarse de El Salvador para empezar de nuevo, a pesar de los retos asociados con la mudanza.

¨Solo andaba tratando de encontrar algo nuevo para mi vida, salir de mi zona de comfort, no solo quedarme en el mismo país con la misma rutina¨, dijo Ramos.

Cabrales cree que hay más oportunidades para ella y Ramos en Marín en los campos de desarrollo académico y personal.

También dijo que ha aprendido responsabilidad y autosuficiencia al de vivir en Marín sin sus padres.

¨La educación es tanto mejor [en Redwood]¨, dijo Cabrales. ¨Y te haces independiente y yo siento como yo he aprendido tanto de muchos aspectos, solo estando aquí.¨

Aunque Cabrales a veces cree que se ha hecho más autosuficiente estando en Marín, dijo que se le hace difícil porque sus padres no viven en Marín con ella. A Cabrales se le dificulta contactarse con sus padres y extraña el apoyo que le daban en El Salvador.

La madre de Cabrales todavía vive en El Salvador y trabaja como abogada y traductora para conferencias y programas; su padre viaja mucho sin residencia permanente.

La hermana de Cabrales, quien tiene 19 años, asiste a la universidad en Bélgica. Entre la mudanza de Cabrales a Marín y los estudios de su hermana en Europa, ellos han tenido dificultad en mantener una relación cercana.

RIENDO EL UNO al otro, estudiantes en sus tercer año Daniela Cabrales (izquierda) y Nicole Ramos (derecha), pasan tiempo juntos durante el almuerzo. Cabrales y Ramos han sido amigas por 13 años.

RIENDO EL UNO al otro, estudiantes en sus tercer año Daniela Cabrales (izquierda) y Nicole Ramos (derecha), pasan tiempo juntos durante el almuerzo. Cabrales y Ramos han sido amigas por 13 años.

“[Mi relación ha cambiado] con mi hermana porque ella vive en Bélgica y hay una diferencia de horas muy grande ”, dijo Cabrales. “Con mi mamá, es como dos horas y con mi hermana es como todo un día. Así que cuando me despierto, ella ya está en la escuela y entonces cuando yo estoy en casa, ella está dormida. Así que es difícil hablar con ella y siempre está ocupada”.

La relación con su padre no ha cambiado drásticamente, porque ella no lo veía mucho en San Salvador.

“No hablamos mucho, pero él vino a visitarme [en Marín] en diciembre y fuimos en un viaje de carretera. Siempre tenemos un viaje cada año y cosas como eso”, djio Cabrales.

Ramos y Cabrales dijeron que habían encontrado retos cuando se estaba adaptando a la nueva cultura en Marín sobre todo porque es diferente a la cultura a la cual estaban acostumbradas en San Salvador.

“[El Salvador es] un país pequeño. Era más fácil conocer a otros e interactuar con ellos”, dijo Ramos. “No solo conoces a gente de tu escuela, sino conoces a gente de escuelas diferentes. Yo siento como sus familias son más cercanas. Yo tenía primos que vivían a diez minutos de distancia de mí”.

La educación de las chicas en San Salvador se diferencia de la educación en Redwood, lo cual ha sido difícil para ellas.

En San Salvador, asistía a una escuela privada donde la mitad de sus clases se enseñaban en español y la otra mitad se enseñaban en inglés.

Dijo Cabrales que le ha sido difícil acostumbrarse al estilo de enseñanza de Redwood.

“Yo no estoy acostumbrada al estilo de enseñanza aquí, así que supongo es más difícil. Como nos permiten leer por nosotras mismas, es más independiente. Allá, tenía más ayuda”, dijo Cabrales.

Ambas chicas dijeron que encuentran diferencias culturales pequeñas que van añadiendo a su esfuerzo de ajustarse, tales como diferencias en su capacidad de comer comidas saludables y las logísticas del almuerzo en la escuela.

En su escuela en San Salvador, los estudiantes tenían que comer en el edificio de la escuela, a diferencia de la libertad que los estudiantes de Redwood tienen al salir el campus para el almuerzo.

Cabrales y Ramos tenían criadas en El Salvador que les hacían su desayuno y almuerzo. Las chicas dijeron que eso ha sido uno de los ajustes más grandes–preparar sus almuerzos.

Ramos también dijo que es más difícil comer saludable en Marín que en San Salvador, sobre todo porque no tiene a nadie que le ayude aquí.

“Es tan difícil comer saludable aquí, para mi. Allí [mi criada] para el desayuno me cocinaba huevos, frijoles y frutas frescas cortadas. Yo no tenía que preocuparme de pelar una piña o pelar un mango, y cosas así”, dijo Ramos. “Y cuando venía a casa, ella tenía mi comida preparada, ya sea pollo u otra carne o algo asi. Y aquí yo tengo que encontrar algo que yo pueda hacerme muy rápido y fácil, y es difícil”.

Cabrales y Ramos dijeron que una de los retos en integrarse a la cultura nueva aqui es que los estudiantes en Redwood ya tienen amistades desarrolladas.

“Ha sido difícil ajustarme a una cultura y a un entorno totalmente diferente. El inglés no es nuestra primera lengua y hacer amigos de la nada, [cuando] tú eres completamente nueva, y la gente ya tiene sus amigos, sus grupos, solo tratar de hablar con ellos es difícil”, Ramos dijo.

Daniela Hernández, una estudiante en su tercer año, conoció a Ramos y Cabrales en la clase de inglés, lo cual les ha facilitado la integración de Cabrales y Ramos. Hernandez naturalmente se relacionó con la situación de Cabrales y Ramos; ella se había mudado a California de México cuando ella estaba en el sexto grado, lo cual le permitió sentir empatía para las chicas y su situación.

No Ramos y Cabrales solo vinieron a Redwood como estudiantes extranjeras nuevas, sino también ingresaron como estudiantes en el tercer año lo cuál Hernández cree hace su transición más difícil. Hernández dijo que como estudiantes de tercer año, los estudiantes ya han desarrollado amistades durante sus dos años de Redwood además de en la escuela secundaria y primaria.

Jurany Pohl, una estudiante de tercer año, también ayudó con la transición de Cabrales y Ramos. Pohl se mudó aquí desde Colombia en la escuela secundaria y así podía entender su experiencia.

Pohl dijo que los estudiantes de Redwood no hacen un gran esfuerzo para extender la mano a estudiantes nuevos de países extranjeros, pero que el esfuerzo pequeño que los estudiantes ponen en extender la mano a los estudiantes nuevos es beneficioso para ellos.

“Pienso, de mi experiencia propia, que estaba bien que la gente no me extendiera la mano porque yo quería encontrar cosas por mi mismo. [Los Estudiantes de Redwood] te ayudan, pero no hacen todo por ti. Así es más fácil entender, y más rápido entender si tu haces las cosas por ti mismo”, Pohl dijo.

Una parte de su adaptación a la cultura en los Estados Unidos ha incluido que Cabrales y Ramos han desarrollado perspectivas sobre la política de los EE. UU.

Si Ramos o Cabrales hubieran tenido dieciocho años y hubieran podido votar en las elecciones pasadas, Ramos habría votado por Presidente Trump, mientras que Cabrales se habría abstenido de votar porque ella dijo que no entendía completamente las políticas de los candidatos.

Ramos dijo que por ser cristiana, ella y su familia son pro-Israel y creen que Trump lo es también. Cabrales piensa que por esas semejanzas que Ramos y su familia coinciden con de Presidente Trump en este tema, le permite entender su punto de vista.

Cabrales y Ramos se sienten agradecidas por tenerse la una a la otra para hacer su mudanza más fácil. Ambas chicas estuvieron de acuerdo que esta experiencia habría sido mucho más difícil si no se hubieran tenido una a la otra

“Ya que le tengo a ella y nos tenemos la una a la otra no es tan difícil; nos apoyamos un poco, y eso hace todo mucho más sencillo. Si tengo una problema, o si solo necesita ayuda con algo, le tengo a ella, así eso hace todo más fácil”, dijo Ramos.

Ramos cree que ella y Cabrales han creado un lugar propio de ellas dos.

“Es bueno tener a amigos y se siente bien estar con otras personas, pero no necesitamos pertenecer confortables”, Ramos dijo. “Tal vez no encontré mi lugar, pero podía mezclarme y seguir las reglas del juego con todo lo que está sucediendo. Creamos un lugar propio”.

Cabrales dijo que están alegres porque están entre sus compañeros ahora.

Ramos planea quedarse en los Estados Unidos y espera asistir a la universidad en California. A diferencia de Ramos, Cabrales no espera asistir a la universidad en los EE. UU., sino en un lugar extranjero.

“Solo quiero algo diferente. Me gusta ver culturas diferentes, así que me gustaría Europa o América del Sur o Asia”, dijo Cabrales.

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