Estudiante afronta sexismo, barreras de idioma viviendo en Ecuador

Hallie Fox

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Lily Page Hartwell, una estudiante de tercer año, vivió en Ecuador por dos años y a través de su experiencia aprendió cómo ser respetuosa y no juzgar apariencias.

Hartwell y su familia se mudaron a Cuenca, la tercera ciudad más grande en Ecuador, cuando ella tenía 14 años.

Hartwell volvió de Ecuador a Marín en enero del 2015, al principio del segundo semestre. Hartwell dijo que sus padres decidieron mudarse a Ecuador de repente porque su madre tenia el ‘travel bug’.

Quería irse a un lugar, cualquiera-, sea lo que sea”, dijo Hartwell.

Dijo que buscó en el internet un lugar seguro para mujeres extranjeras porque algunos otros lugares a donde su familia había ido no eran seguros para ellas.

“Encontré Ecuador y nos dijo ¡‘Vamos’! y nos fuimos”, dijo Hartwell.  

La experiencia de Hartwell en Ecuador le ayudó a darse cuenta de la importancia de la empatía.

“Después de haber viajado a otro lugar, y experimentando la forma en que vive la gente, es en sí mismo ‘eye opening.’ Usted tiene que asegurarse de que está dejando la mente abierta a lo que otros tienen que decir, y cuales son sus experiencias son”, dijo Hartwell.

El tiempo de Hartwell en Ecuador también le enseñó a retener juicio de otra gente sin haberlos conocido primero.

“Pienso que formó mis opiniones del mundo en asegurar de que uno intente y mire las cosas desde distintos puntos de vista y sacando conclusiones de todas las diferentes experiencias que has tenido. Y tratar de no hacer suposiciones, porque uno nunca sabe realmente lo que está pasando en la vida de alguien más, supongo”, dijo Hartwell.

Hartwell también dijo que su experiencia le enseñó a dejar a lado las cosas pequeñas y hacer lo que la hace feliz.

Un guÍa muestra a Hartwell uno de los usos del achiote, para teñir la piel, en el bosque lluvioso de la amazonía a lado del Río Napo.

Un guÍa muestra a Hartwell uno de los usos del achiote, para teñir la piel, en el bosque lluvioso de la amazonía a lado del Río Napo.

La experiencia de Hartwell también le dio las habilidades para ser independiente. Ahora viven lejos sus padres––Hartwell vive con sus abuelos y su hermana mientras sus padres viven en México.

“Lo  gracioso es estar sin sus padres de repente te das cuenta , ‘Basta, hay tanto que no me daba cuenta que teníamos que hacer sólo para sobrevivir’”, dijo Hartwell.

Cuando Hartwell se mudó a Ecuador, no se le hacía difícil acostumbrarse, pero dijo que veía unas diferencias culturales, como la forma en que tratan a las mujeres.

“[Hay] mucho sexismo y misoginia [que es] bastante aparente, no oculto. Es aceptado,” dijo Hartwell.  

Hartwell dijo que ella misma presenció sexismo en un barrio. Hartwell y su madre vieron a un hombre hablándole muy fuerte a una mujer y les hizo pensar que la mujer estaba en peligro, así que ellas trataron de ayudarla.

Hartwell y su madre le pidieron al hombre que se detuviera.

“‘Ustedes solo son mujeres, y no es asunto suyo.. Váyanse de aquí’. Estas situaciones son muy comunes en Ecuador. Las mujeres no tienen muchos derechos, y los hombres les faltan el respeto casi constantemente”, dijo Hartwell.

En otra ocasión, Hartwell y su hermana estaban caminando en la calle y un grupo de hombres les silbaron y gritaron cosas de mal gusto.

“En Ecuador el machismo se ve en todos lados y las mujeres ya están acostumbradas a esto. Ellas se callan y prefieren no decir nada para protegerse a sí mismas”, dijo Hartwell.

Un desafío inicial de vivir en Ecuador para Hartwell era que no podía comprender conversaciones. Hartwell asistía a una escuela privada en Cuenca.

“Era dificil acostumbrarme a las indicaciones sociales”, dijo Hartwell.

En Ecuador se enseñaban las clases  en español. Por eso Hartwell no sabía lo que enseñaba su maestro la mayoría del tiempo durante su primer año.  Después de dos años de escuchar y comunicar, pudo hablar con fluidez.

Como Hartwell no hablaba en la escuela en Ecuador el primer año, sus maestros asumían que entendía todo en clase. Por consiguiente  sus calificaciones bajaron.

Hartwell dijo que la mayoría de su día consistía en la escuela y la tarea como en los Estados Unidos, pero había algunas diferencias. Cada día por la mañana, por ejemplo, un autobús escolar la recogía y el viaje tardaba 45 minutos porque vivía tan lejos de su escuela.

Generalmente, después de escuela en Ecuador Hartwell necesitaba ir al mercado. Necesitaba montar a bicicleta para ir al mercado para negociar con el vendedor, que aumenta el precio si al comprador lo miraban  extranjero, según Hartwell.

Hartwell dijo que le fue dificil ajustarse cuando volvió a Marín, especialmente en Redwood. Por razones administrativas, Hartwell tuvo que estar en el segundo año del colegio cuando comenzó en Redwood aunque podía estar en su tercer año.

Al principio, Redwood fue difícil para Hartwell porque tenía que escuchar al maestro y tomar apuntes al mismo tiempo––en Ecuador, se acostumbró a sólo escuchar al maestro.

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